jueves, 14 de abril de 2011

“Cómo educar al niño adoptado”

En esta etapa, y supongo que durante mucho tiempo, me parece muy interesante la formación en temas relacionados con la adopción, así que os iré contando los libros que leo y me resultan interesantes.



Ya os había hablado de este libro de Lois Ruskai Melina, pero hoy os dejo más información.

Su título completo es “Cómo educar al niño adoptado. Consejos prácticos y alentadores para los padres adoptivos”. Creo que refleja muy bien el contenido del libro, no muestra situaciones ideales sino reales y a veces muy duras, pero de una forma carente de dramatismos. Hace un repaso por numerosas preocupaciones y dudas que pueden surgir y me da la sensación de que será un libro que relea muchas veces.

El índice es bastante indicador de los temas que se tratan:

Índice de materias

Prólogo

Prólogo a la edición revisada

Primera parte: la familia instantánea

1. Convertirse en padres adoptivos
Ser padres adoptivos. Prepararse para el acontecimiento. El traspaso de roles. Qué se siente después de la adopción. Cambiar el nombre

2. La adaptación de la familia
La adaptación de los bebés. Adaptación de niños mayores. Adaptación de los hermanos. Adaptación de los familiares

3. La formación del vínculo y el apego
Las familias adoptivas sí crean vínculos afectivos. La formación del vínculo y el apego. El apego en los bebés. La lactancia materna con bebés adoptados. El apego y los niños mayores. Trastornos del apego

Segunda parte: entender la adopción

4. Hablar sobre adopción
Revelar información sobre la adopción a otras personas. Hablar con los niños adoptados. Cómo entienden los niños la adopción. Hablar sobre un pasado desagradable. El perdón. Libros que narran la historia del niño. El rol del hijo adoptado

5. Cómo afecta la adopción a la familia
Los padres adoptivos son personas muy dedicadas. Los hijos adoptados: aspirar a la perfección. El sentimiento de pérdida. La adopción es distinta

6. ¿Son más vulnerables las personas adoptadas?
Problema psicológicos. Trastorno de déficit de atención con hiperactividad y problemas de aprendizaje. Efectos a largo plazo de la exposición al alcohol y a drogas. Expectativas académicas. Capacidad de recuperación. Interpretar las investigaciones en su justa medida. Aspectos positivos de la adopción. La adopción es compleja

7. La importancia de la historia familiar
La historia médica. Herencia y conducta. Asesoramiento genético para la familia adoptiva

8. Contactos con los familiares biológicos
Inconvenientes de la adopción confidencial. La relación de los padres en la adopción abierta. Contacto con el adoptado adulto

Tercera parte: aspectos especiales de la adopción

9. Identidad étnica y cultural
Desarrollar una identidad étnica y cultural. Cómo abordar los prejuicios y el racismo

10. Adopción internacional
El idioma, las costumbres y la tierra natal. Aspectos médicos de la adopción internacional. El desarrollo y el apego

11. Problemas graves de conducta
Abordar los problemas graves. Repercusiones en la familia. Tratamiento residencial. La amenaza de que se interrumpa la adopción. Recursos para la familia

12. Situaciones especiales en la adopción
Educar niños con discapacidades mentales o físicas. Personas que adoptan solas. Padres adoptivos homosexuales. El divorcio en las familias adoptivas. Familias muy numerosas. La familia con niños biológicos y adoptados. Adoptar un segundo hijo. Los hermanos en las familias adoptivas. Otras clases de adopción

Apéndices
Apéndice A: permiso por maternidad/paternidad adoptivas y asistencia sanitaria
Apéndice B: adopciones internacionales
Apéndice C: naturalización

Bibliografía y otros recursos
Obras de divulgación. Libros infantiles. Libros especializados. Revistas y otras publicaciones. Organizaciones. Accesorios de lactancia

Referencias

Índice alfabético”

Espero que os guste esta recomendación.

martes, 5 de abril de 2011

Limpieza de primavera

Dentro de un par de semanas tendremos las entrevistas para la valoración de la idoneidad. Mis emociones son diversas: nervios por la valoración, curiosidad por las preguntas que nos harán, ilusión por dar un paso más… ¡y ganas de limpiar la casa!

No es que me distraiga ordenando (ojalá, pero me manejo bien en el caos controlado), es que después de la entrevista fijarán un día para la visita domiciliaria (para comprobar que nuestra vivienda está en condiciones suficientes para criar a nuestros hijos) y no queremos que nos pille con la casa patas arriba.

Pero me da la sensación de que hay algo más, porque desde hace unos días, cuando cojo ropa en el armario, lo miro desafiante, en plan “te queda poco tiempo de desorden, amigo”; mientras lavo los cacharros me voy fijando en la falta que les hace a los azulejos de la cocina una buena limpieza; ¡hasta nos hemos planteado pintar el techo del baño!

Y bueno, una cosa es que la casa esté presentable y no haya pelusillas corriendo por el pasillo y otra que la trabajadora social vaya a abrir los armarios, que ya sabemos que no.

¿Será que empiezo a notar el “instinto del nido”? No imagino cuatro años manteniendo la casa impoluta… aunque a mi marido le parecería genial (el pobre no lleva bien lo del caos controlado).

El caso es que las ganas de limpiar están ahí y, por una vez que las tengo, ¡habrá que aprovecharlas!

miércoles, 30 de marzo de 2011

Reflexiones sobre las familias adoptivas

Extracto de la “Guía consensuada de pediatría en adopción” editada por el Ministerio de Educación, Política Social y Deporte, promovida por la Federación Cora y la Asociación Atlas en Defensa de la Adopción (podéis consultarla en este enlace http://adopcions.xunta.es/files_editor/file/guia_pediatria_adopcion_internacional_CORA-2008.pdf)

“Diferencias en el papel de la familia [adoptiva]:

Además de todas las tareas que tienen que asumir todos los padres en la crianza de sus hijos, la adopción sitúa a las familias frente a algunos retos especiales de este modo de construir familias.

Algunas de estas diferencias suponen un aumento del estrés durante sus transiciones vitales y una mayor necesidad de recursos adicionales que otros tipos de sistema familiar, por ejemplo:

  • La superación de los duelos previos: muchas familias adoptan tras diagnósticos de infertilidad, más o menos definitivos, o historias dolorosas relacionadas con la espera de la paternidad/maternidad.

  • El proceso de adopción: el hecho de tener que acostumbrarse a la presencia de la administración y la burocracia en su camino hacia la paternidad, la formación, la idoneidad, los papeles, la incertidumbre de la espera, los viajes...

  • La paternidad instantánea: los padres adoptivos tienen que asumir en un plazo indeterminado la paternidad de un niño de edad indeterminada sin que haya signos previos evidentes, como el embarazo, de que se van a convertir en padres ni de cuándo se va a producir este hecho.

  • La adopción visible: es probable que la adopción sea visible o fácil de detectar por el mundo social y que, con ello, la intimidad de la familia quede expuesta a la mirada de los demás y a una cierta pérdida de intimidad.

  • La comunicación con el hijo sobre la adopción: los padres tienen también que aceptar los orígenes del niño, en muchas ocasiones en ausencia de una información clara y completa sobre su historia que les ayude a entender y, si surge esta necesidad, apoyar la búsqueda de los orígenes de su hijo.

  • Falta de referentes sociales: la familia se enfrentar a conductas, problemas o retos que provienen de la historia del niño y para las que no cuentan con modelos apropiados.

  • La comprensión y reparación de los posibles daños que el pasado del niño haya podido dejar en su salud, su desarrollo, su afectividad o su conducta.

En los primeros momentos de la adopción, tanto los padres como el hijo tendrán que modificar su vida anterior (sus modos de relación, sus costumbres y sus dificultades) para construir una nueva familia en la que quepan todos, adoptándose y adaptándose mutuamente. El modo en que la familia afronte estos retos será definitivo para que, mas allá de los papeles, se construya una familia en el plano psicológico, afectivo y social.”





Durante este aprendizaje sobre adopción, a través del cursillo de la Xunta, de las lecturas, de los comentarios y blogs leídos en Internet… se me ha hecho muy patente que las familias formadas por adopción tienen características específicas. Tienen muchísimos puntos en común con las biológicas pero también es cierto que hay cuestiones que son inherentes a la adopción. Creo que hay que reflexionar sobre ellas para embarcarse en este proceso de una forma consciente.

El primer punto del texto anterior me parece fundamental: la superación de duelos.

¿Qué me supone la infertilidad? En un primer momento pensé que muy poco. Desde que era muy pequeña me pareció que la adopción era una magnífica forma de tener hijos. El embarazo lo veo como un medio, pero no como algo que desee por sí mismo (supongo que porque llevaba muchos años pensando en adopción). Lo del legado genético nunca tuvo para mí mucha importancia, no voy a negar que me hubiese gustado que nuestros hijos tuviesen los ojos verdes de su padre, pero no es algo que me quite el sueño. A mi genética renunciamos pronto, en el segundo tratamiento ya me despedí (sin demasiada pena) de mis óvulos, así que… ¿qué duelo debía elaborar?
Hay algo de lo que sí he tenido que despedirme, ya lo comentaba en la entrada anterior del blog: estar con mis hijos desde el minuto cero. Asumir que habrá sufrimientos que no les podré evitar, y ya sé que cuando estén conmigo también habrá cosas inevitables, pero no estar ahí para consolarles... Este es mi duelo. Puedo hablar de ello con serenidad, así que supongo que está superado.

El proceso de adopción… lo voy llevando bien (menos mal, porque estamos sólo al principio). Relaja enterarse de que las entrevistas para la idoneidad no tienen como fin juzgarnos como buenos o malos padres; sino valorar si en el momento actual, nosotros y nuestras circunstancias, estamos preparados para asumir la paternidad adoptiva de los niños para los que nos ofrecemos, con todas esas características específicas que tiene. De la espera… ya os hablaré muuuuuuuuuuuucho porque aún no ha empezado oficialmente.

Lo de la “paternidad instantánea” me llamó mucho la atención. ¿Instantánea? Pero si cuando llegue el momento habrán pasado unos siete años desde que nos decidimos a ser padres. Pero claro, no debe ser lo mismo confiar en que algún día serás madre (durante años… y años… y años), que ver la cara de tu hijo en una foto grapada a su historial. Ahí te conviertes en madre… así… ¡de repente!... ayer no había niño y hoy lo hay. Visto así, algo instantáneo sí que me parece.

La “adopción visible” imagino que será un problema o no dependiendo de la gente que te rodee. Escuchamos consejos no pedidos en muchas facetas de nuestra vida (¿a quién no le han dicho alguna vez que se vaya de vacaciones para quedarse embarazada?) pero imagino que si se refiere a tus hijos el tema es mucho más sensible. Si además son ellos los que escuchan cómo alguien duda de que sean tus hijos “de verdad”, imagino que hay que contar hasta diez para zanjar el asunto con firmeza pero sin acabar tirándole de los pelos a alguien.

Sobre la comunicación con los hijos sobre la adopción, hay algo que nos recalcaron mucho en el cursillo: no mentir nunca y no juzgar a la familia biológica. Lo de no juzgar, dependiendo del caso, puede ser difícil, pero hay que hacer el esfuerzo. No debe ser nada fácil.

La falta de referentes sociales me da la sensación de que está disminuyendo, cada vez hay más información y la adopción está más normalizada. No obstante, nuestros hijos podrán tener asimilados comportamientos que les ayudaban a sobrevivir en “un entorno hostil”, que esperamos no hubiesen adquirido de estar con nosotros (una familia normalizada… y superestupenda, claro). Imagino que si siempre te puedes encontrar desbordada en la crianza de tus hijos, con momentos de no saber qué hacer, en estos casos más aún.

Queda para el final algo muy importante: la sanación de los daños del niño. Para eso nos estamos preparando, aún queda mucho por aprender.

sábado, 5 de marzo de 2011

Haciendo cálculos

Al decidir que la adopción sería nuestra forma de ser padres hay numerosas opciones que se deben tener en cuenta: ¿nacional o internacional?; si es internacional ¿en qué país?, ¿tramitarla por protocolo público o a través de una ecai?... y la más compleja ¿a qué perfil de menores dirigimos nuestro ofrecimiento?

Después de meditarlo bastante, nos decantamos por adopción internacional en Colombia que tramitaremos a través de una ecai (otro día os cuento cómo llegamos a esta conclusión) y en cuanto a los niños… siempre pensamos en tener varios hijos (tres nos parecía un número ideal) y tras reflexionar sobre lo que suponía y “medir nuestras fuerzas”, queremos adoptar a dos hermanos, el tramo que nos corresponde por nuestra edad según los lineamientos técnicos de adopción en Colombia es de 0 a 4 años (4 años y 11 meses).

¡Lo tenemos claro! Me entró una gran euforia, me parecía que teníamos a nuestros hijos un poco más cerca. Y entonces, me dio por hacer cálculos: para obtener el certificado de idoneidad, reunir la documentación y enviarla a Colombia pasará más o menos un año; por cómo van los tiempos ahora para los ofrecimientos como el nuestro, tres años y medio de espera; total, cuatro años y medio… ¡oh, oh! ¡Puede que mi hijo mayor ya haya nacido!

Darme cuenta de esto fue un shock. Que nuestros hijos vayan a ser algún día adoptados por nosotros, significa que su vida ha sido, cuando menos, muy dura. Sentí la culpa de no estar con ellos para intentar evitarles todo sufrimiento.

Y aquí estoy… pensando en mis hijos. Deseando que alguien los abrace como yo lo haría.

Sé que no es posible, pero me gustaría haberlos besado desde el momento en que nacieron. Me gustaría haberlo vivido pero me conformaría con que alguien lo haya hecho.


Intentaba no tener este pensamiento demasiado tiempo pululando por mi cabeza, convencida de que me podía volver loca; entonces empecé a leer un libro que os recomiendo muchísimo: “Cómo educar al niño adoptado” de Lois Ruskai Melina. Con él me di cuenta de que estas cosas no se me ocurrían sólo a mí y que incluso podían ayudarme a comprender el “sentimiento de pérdida” de mis hijos. Es un gran consuelo ver que no eres una paranoica, o por lo menos, que no eres la única paranoica. Os dejo un fragmento:

“Aunque no cambiaríamos nada de nuestros hijos, no tener todos los vínculos posibles con ellos o no haber estado junto a ellos desde que vinieron al mundo puede apesadumbrarnos. Esa pérdida puede ser particularmente dolorosa para los padres que adoptan niños que han sufrido malos tratos o desatención. Ellos no habrían tomado drogas ni alcohol durante el embarazo, no habrían descuidado su bienestar ni los habrían maltratado.”

“Expresar la pérdida es saludable y esencial para asimilarla y sacar partido de la experiencia. Si analizamos nuestros sentimientos en esta fase, podemos comprender mejor qué sentirán nuestros hijos más adelante. Ellos pueden tener emociones ambiguas sobre sí mismos, su familia y la adopción. También se afligirán por no haberlos engendrado nosotros, por no haber compartido con nosotros sus primeros días de vida o no tener los padres adoptivos con los que habían soñado. Eso no significa que no nos quieran o que preferirían que no los hubiéramos adoptado. Comprender mejor nuestros sentimientos ambiguos nos permitirá ayudarlos a solucionar los suyos.”

martes, 15 de febrero de 2011

La frente en alto y sin descanso

Esta vez sí que he tardado en escribir, creo que me toca reinaugurar el blog.

En estos meses hemos ido avanzando los primeros pasitos en el proceso de adopción, es decir: charla informativa inicial de la Xunta de Galicia; asistencia al cursillo de formación (interesantísimo, ya os iré contando); y entrega de la documentación para solicitar la valoración de idoneidad, de esto último tenemos carta confirmando que entramos en el registro de solicitantes de adopción (con nuestro historial de pérdida de documentos en la administración o similares, nos dio una alegría tremenda recibirla). Ahora estamos esperando a que nos llamen para las entrevistas, suponemos que serán en abril, más o menos.

He pasado el tiempo leyendo mucho sobre adopción, hablando sobre el tema con mi marido… y otra parte importante se me ha ido reorganizando el trabajo, que esto de la crisis, a la arquitectura nos toca de lleno.

No sé muy bien por qué no me he decidido a escribir nada en estos siete meses, pero creo que necesitaba adaptarme al nuevo ritmo: de la vorágine de nuestros tratamientos (en un año iniciamos cuatro) al ritmo pausado de la adopción. Pensé varias veces en alguna nueva entrada, pero me quedaba en la intención.. sin saber muy bien qué escribir, sin decidirme a dar el paso. Ahora ya está superada esa fase de sequía bloguera. Creo que os voy a bombardear con mis reflexiones sobre lo que he estado leyendo y lo que irá cayendo en mis manos (o en mi pantalla), y no me canso de hablar del tema, así que… ¡acabareis pidiendo clemencia! Ya parece que os oigo: “Setembro, ¡cógete unas vacaciones de unos mesecitos otra vez!”.

Y como toda fiesta de reinauguración merece una buena música, os dejo mi canción favorita del último disco de Juanes, P.A.R.C.E. Se titula “Todos los días” y creo que tiene un mensaje muy apropiado. Hacia el final, llega la frase que canto gritando: “La frente en alto y sin descanso”.

sábado, 10 de julio de 2010

Un nuevo camino

¡Hace ya 2 meses que no entro en el blog! No pensaba que hacía tanto tiempo, han sido unos días muy intensos. Me encuentro aquí con nuevos comentarios y nuevos seguidores… gracias a todos.

Después del negativo de mayo nos recuperamos y nos ilusionamos de nuevo… aunque esta vez tenía miedo. Desgraciadamente no llegamos a la betaespera porque el embrioncito no sobrevivió a la descongelación. Es muy poco probable que pase algo así, pero nos tocó.

Ya habíamos hablado, mi marido y yo, que este era el intento definitivo por esta vía. No me veo con fuerzas para volver a sonreír después de otro negativo y en mi naturaleza está la sonrisa, si anduviese siempre con cara triste no sería yo misma. Así que tomamos un nuevo camino: ¡Nos vamos a por la adopción!

No es una idea nueva para nosotros, ya lo habíamos hablado muchas veces; nuestro deseo es el de ser padres, el camino que nos lleve a nuestros hijos no es lo importante. Hemos ido en nuestra búsqueda desde la opción más sencilla a otras más complejas, esto es un paso más.

Sabemos que será un camino largo, pero la recompensa vale la pena.

miércoles, 12 de mayo de 2010

No pudo ser

Finalmente fue negativo. Estábamos convencidos de que el resultado sería otro pero no queda más remedio que aceptarlo.

Ahora tenemos todas las esperanzas puestas en nuestro congeladito, y seguramente en junio nos lo traeremos a casa.

Gracias por los comentarios de ánimo: Carmen, Andre, María Laura, Ceci, Pilot, Mujer Moderna y Hope (espero que tu beta haya sido positiva); gracias a los que habeis entrado acompañándome desde el silencio.

Y gracias a la meiga, que concentró en nuestro superviviente toda su enería para que la próxima vez sea la buena.

sábado, 1 de mayo de 2010

Personas extraordinarias

No todo podía ser malo en esto de la infertilidad. Una de las cosas buenas es que conoces a personas extraordinarias: Mujeres y hombres luchadores que buscan su sueño sin perder la esperanza y que se levantan de cada caída; que, poco a poco, superan cada muro. Un doctor maravilloso que nos tranquiliza con cada palabra y que al verlo sé que siente con nosotros cada éxito y cada fracaso. Familia y amigos que nos demuestran su apoyo incondicional… Y entre todos, hoy quiero dedicarle el post a una amiga. No la conozco personalmente, pero para mí es una querida amiga.

Coincidimos en un foro y nuestra historia tenía muchas semejanzas. Le hice muchas preguntas porque ella ya había recorrido el camino que yo empezaba. Fueron algunos mensajes, ni siquiera muchísimos, pero sentí que era una de esas personas extraordinarias. Siempre dispuesta a aclarar mis dudas y a tranquilizarme con sus palabras.

Después nacieron sus dos princesas y ya casi no tiene tiempo para pasarse por el foro, pero siempre encuentra un rato para mandarme un mensaje y preguntarme cómo me va.

Uno de los últimos era bastante enigmático, me decía que iba a mandarme algo y que esperaba llegar a tiempo. Unos días después recibí en mi casa una caja de cartón. La había recogido mi marido y la abrí en la cocina mientras él cocinaba.

Empecé a sacar papeles y poco a poco descubrí una figura ¡era una meiga! ¡Una meiga con un fantasmita en brazos! Me hizo mucha gracia y me imaginaba a qué se refería, cuando empecé a pasarme por el foro, las gallegas nos juntábamos en uno que era “antimeigas”. Pero había mucho más.

En una carta me contaba que esa era SU “meiga de la fertilidad”. Le había regalado una igual a una amiga y al poco tiempo se quedó embarazada; decidió entonces comprarse una para ella porque ya sabéis “crer non creo pero habelas hainas”, y también tuvo su positivo. Y ahora, me mandaba la suya para que me diese suerte. No os podéis imaginar lo que me emocionó, no pude acabar de leerle la carta a mi marido sin soltar la lagrimita.

Y aquí la tengo, cerquita del ordenador.

Estoy convencida de que esta vez es “la vez” y con la ayuda de esta meiga nada puede fallar. Estoy oficialmente en betaespera, el día 11 tengo la prueba. Iré a hacerme el análisis porque en la clínica lo ven conveniente pero… el resultado ya lo sabe esta meiga, tiene cara de positivo.

domingo, 14 de marzo de 2010



Estos días se ha celebrado la Semana Internacional de la Lucha contra la Endometriosis, así que para colaborar un poco en el conocimiento de esta enfermedad, os dejo unos enlaces muy interesantes.


Además, me gustaría poner en marcha la Asociación de Afectadas en Galicia, así que si hay alguna por aquí que le interese, podeis poneros en contacto conmigo en el siguiente correo:



Aquí van las páginas:








miércoles, 24 de febrero de 2010

El precio de la felicidad

Debe ser que estoy estresada, porque últimamente me crispan mucho algunos comentarios poco afortunados. Vienen además de personas que conocen mi infertilidad y me consta que se preocupan por mí… pero ahí están y me sacan de quicio.

Ya sé que es difícil no hacer daño a una mujer estéril, que estamos muy sensibles, y que yo me paso una media de… no sé… pongamos unas diez horas diarias pensando en ello, y el resto de la humanidad lo recordará, como mucho, cuando me ven. Por eso normalmente no me enfado, respiro hondo y me repito que me quieren y que no se dan cuenta. Pero estos días tengo menos paciencia.
Por poner un ejemplo: grupo de varios amigos entre los que hay futuros papás, llega una chica que dice encontrarse mal y un amigo, muy guasón, le dice, “¿no estarás embarazada? ¡Cuidado que es una plaga!”, y como estoy a su lado, sonríe buscando mi aprobación a la broma. Puntualizo que él sabe que estamos en tratamiento y que hace un mes he sufrido un aborto. ¿Y qué hago yo? ¿Le pregunto que dónde hay que ir para contagiarse? … pues como no se ha dado cuenta, trago saliva y sonrío tímidamente. Pero duele.

Y me pregunto por qué es tan fácil olvidarse de los problemas de los demás y pensando, pensando, llego a la conclusión de que quizá tenga algo que ver que yo sea feliz y que esto de la infertilidad “lo lleve bien”. Me ha pasado, en más de una ocasión, que me han comentado que “Menganita” también tiene problemas para tener hijos pero que ella lo lleva fatal, no como yo, dándome la sensación de que en la comparación la otra quedaba como una exagerada y entonces me siento como la peor de las traidoras. Quizá no le hago un favor a nadie, ni siquiera a mí misma, diciendo que no se preocupen, que lo llevo más o menos bien. Porque luego viene la otra parte, “Fulanito” me dijo que “Menganita” estaba fatal, pero no debe ser para tanto, porque yo la veo bien. Y ese es el centro de la cuestión, si pareces estar bien, es que no existe el problema.

Cuando eres feliz, la mayoría de la gente interpreta que no tienes problemas, o que estos son tan pequeños que casi ni te afectan, y para rematarla, debes creer que el mundo es de color rosa y no te enteras de que hay otros que sí lo pasan mal, y que la vida es dura. Se preocupan por ti porque debes ser “blandita” y nunca soportarías la embestida de un problema de verdad. Y ay de ti que te etiqueten como afortunada, porque si un día osas comentar una preocupación, ten por seguro que todos te harán ver que ellos sí tienen “preocupaciones de verdad”, no como la tuya. He de decir, que a fuerza de percibirlo, yo acabé por creer todo esto.

Tenía todo lo que podía desear, la vida me sonreía y nunca había tenido ningún problema de verdad; ¿quién no sería feliz en estas circunstancias? Pero en mi vida se cruzó la infertilidad y eso sí que era grave… Descubrí que seguía siendo feliz. Y entonces me pregunté si… quizá… antes también había superado otras situaciones difíciles, y me di cuenta de que sí, que también había tenido problemas, pero que me concentraba más en las cosas maravillosas que tenía. Creo que lo importante es no dar nada por supuesto y ser capaz de valorar lo realmente importante como lo que es: algo extraordinario. Tengo un compañero de camino que me ama y al que amo incondicionalmente, unos padres que lo darían todo por mí, una hermana que me defiende de forma irracional (como yo hago con ella), una ahijada preciosa, una familia que me quiere y unos amigos con los que compartir los buenos momentos… sólo me faltan nuestros hijos… todo lo demás, comparado con esto, es prácticamente insignificante.

Seguramente el precio que tengo que pagar por ser feliz es que a mi alrededor muchas personas crean que esto lo pienso porque nunca me ha faltado la salud o nunca he tenido problemas económicos, que lo de la infertilidad es un inconveniente pero que tampoco hay que exagerar… es un precio bajo.

Ahí va mi peaje porque no voy a renunciar a la felicidad.

domingo, 31 de enero de 2010

Toda una vida

El viernes pasado fuimos a un concierto de María Dolores Pradera (regalo de Reyes de mis suegros) y fue genial. Me gustan muchos tipos de esta diva de la música y me encanta. Me gusta su voz tan cálida, su forma de cantar que emociona, su elegancia en el escenario, los músicos que la acompañan ... en fin, hora y media de placer.
Os dejo la canción más emotiva.

domingo, 24 de enero de 2010

La sabanita


En el último año he desarrollado una facilidad pasmosa para desenvolverme en la consulta de ginecología, nunca he sido demasiado recatada pero la verdad es que me sorprendo cuando me veo entrando en la sala de ecografías casi quitándome los pantalones. Allí hay algo que siempre me saca una sonrisilla maliciosa: la “sabanita”. ¿Para qué sirve? ¿Cuál es su tamaño ideal? ¿Cómo se coloca?

Lo habréis oído muchas veces: “Pasas, te desnudas de cintura para abajo y allí tienes una sabanita”. En mi clínica, la dichosa sabanita es “talla S” (lo del diminutivo está bien aplicado en este caso) y yo necesitaría una “XL”. Cuando salgo del rinconcito donde me desnudo tengo que elegir por dónde me tapo “¿por delante o por detrás?”. Y al salir no hay mucho problema, normalmente estoy sola y me tapo por delante, yendo hacia la silla de lo más pudorosa, pero al volver… ya hay gente… y yo me tapo sólo por detrás… debe ser una estampa de lo más cómica, la verdad.

Y una vez en la silla, de forma recatada me tapo desde el ombligo hasta debajo de las rodillas. Hasta que llega el doctor, claro, entonces me la subo para dejarle trabajar. ¿Para qué sirve entonces?... ¿Para que no me vea YO?... Si yo ya me conozco y hay confianza.

Pero en esto de la “sabanita” hay también diferentes tamaños. Recientemente tuve que acudir al hospital a urgencias, y me dijeron las típicas palabras: “Pasas, te desnudas de cintura para abajo y allí tienes una sabanita”. ¿Sabanita? Aquello era una señora sábana para una cama de dos por dos. En medio de la desesperación, tuve que sonreír ¿Cómo salía del baño donde me cambiaba? ¿Enrollada en la sábana como Cleopatra en una alfombra, o a modo de coqueta toga romana? Además me habían dicho que no me quitase los zapatos… ¿y qué hago con las medias? Salir medio desnuda y con medias me parecía ridículo; quitármelas y ponerme los zapatos, demasiado tiempo para lo nerviosa que estaba; opté por bajarlas. Y así salí, con zapatos, las medias a la altura de los tobillos y una sábana enrollada en la cintura, recogiéndola con cuidado como si llevase un vestido de fiesta. Si no fuese por lo dramático de la situación, hubiese pedido que me hicieran una foto y así recordarlo para Carnaval.

El viernes pasado volví a colocarme la “sabanita”, me dijeron que todo estaba perfecto pero que, si no estábamos muy ansiosos, sería mejor dejar pasar dos ciclos. En el momento lo vi clarísimo, lo que sea mejor, claro. Ahora, después de echar cálculos, creo que la próxima consulta la tendremos sobre el 25 de marzo, y ya he avisado a mi marido de que seguramente estaré histérica e inaguantable durantes estos dos meses ¡Sí que estoy ansiosa! En principio, a partir de ahí volveremos a repetir el tratamiento.

Gracias por todos los mensajes de apoyo que me habéis mandado, tanto en el blog como en los foros, cada uno me ha emocionado. Nuestra familia y nuestros amigos también se han volcado con nosotros. Todo esto nos hace más fuertes. Besos.

domingo, 10 de enero de 2010

No pudo ser

No pudo ser. Lo perdimos.

El lunes pasado sentí que todo había acabado. Tras un fin de semana de reposo por un sangrado más fuerte que de costumbre, el lunes por la mañana en la clínica vimos el saquito y aunque el endometrio de alrededor parecía que quería desprenderse, me aumentaron la medicación y salimos de allí muy esperanzados. Por la tarde todo cambió, no tenía duda sobre lo que estaba pasando, tenía que ser un aborto. Por diversas circunstancias mi doctor no me pudo ver hasta el viernes y entonces nos confirmaron lo que ya sabíamos.

Fueron días complicados: una tarde de lunes de desesperación, sintiendo la impotencia de ver cómo se iba sin poder hacer nada; un martes de resignación, haciéndonos a la idea de que lo habíamos perdido; un miércoles y un jueves manteniendo el reposo, siguiendo con la medicación, cuando estaba convencida de que ya no tenía sentido. Cuando el viernes llegamos a la clínica no pude evitar llorar, no tanto por tristeza (porque ya había llorado mucho) como por desahogo. Era una sensación extraña, sabía que me iban a dar malas noticias pero eso supondría una liberación. Esos días me resultaba inevitable pensar en algún momento “y si no fue un aborto”, me duraba muy pocos segundos en la cabeza, pero me hacía mucho daño.

El doctor nos dijo que era un hecho aislado y que nada hacía suponer que debía repetirse, así que ahora tenemos en la cabeza el próximo intento, que seguro será el definitivo.

Nuestro peque ya no está con nosotros, nos hizo inmensamente felices durante el poco tiempo que compartimos, nos regaló la mejor Navidad de nuestra vida y fue muy muy querido. Esto es mi mayor consuelo.

Gracias a todas por acompañarme.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

POSITIVO

Es oficial ¡ESTOY EMBARAZADAAAAAAAA! Después de dos años deseándolo y de toda la betaespera totalmente convencida de que iba a ser positivo, la verdad es que aún no me lo creo.

Hoy nos hemos hartado de llorar mi marido y yo, y mañana la familia, porque daremos el notición después de la cena de Nochebuena, junto con mi hermana y su marido que también anunciarán embarazo. Estoy muy contenta. La beta me ha dado 76,el sábado tengo que repetir la beta para comprobar que todo evoluciona bien, y en unos 10-12 días ecografía.

¡Estoy en una nube! Gracias por acompañarme en este camino y FELIZ NAVIDAD.




Bendice alma mía al Señor porque ha hecho en mí maravillas.



viernes, 11 de diciembre de 2009

Betaespera

Es oficial, ¡soy betaesperante!
La transferencia fue una experiencia maravillosa, muy emocionante. Tengo a dos peques conmigo y espero que se agarren bien para quedarse con su mamá. Cuando la embrióloga nos enseñó su "primera foto" y nos dijo que estaban bien y que tenían todas las células que debían tener ese día... suspiré y pensé: "Que sí, que esta vez va en serio y esos niños se vienen con sus papás".
Ahora toca esperar, ¡Vaya Navidades vamos a celebrar!
Gracias por todos los ánimos recibidos. Un beso enorme para todas.

sábado, 5 de diciembre de 2009

GRACIAS

Una palabra me ronda la cabeza desde ayer a las nueve de la noche: “GRACIAS”. Y escrito así, con mayúsculas. Gracias porque hay una mujer que se ha convertido en mi hada madrina, que va a darnos el mejor regalo que pueda desear, va a colaborar en hacer que sea posible nuestro mayor sueño.

Ayer me llamaron por teléfono del IVI y me dijeron que el lunes será la punción de mi donante. Sólo puedo pensar en ella, se me llenan los ojos de lágrimas de la emoción, le diría tantas cosas… que es lo que más deseamos, que sin ella no sería posible, que es una mujer excepcional…

Para ella y para todas las donantes que nos regalan vida: estas flores virtuales.



Esta vez tengo la sensación de que todo va a salir bien.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Una señal... o dos

Durante el mes de octubre se celebra cerca de mi casa la fiesta de la Virgen de Pastoriza, a la que mi madre le tiene mucha devoción. Recuerdo ir a la romería todos los años desde muy niña. Mi madre compra velas y cuerpecillos de cera para ofrecerlos con sus peticiones. Como en todas las romerías, se mezcla el sentimiento religioso y la tradición popular. Este año ha llevado “un cuerpo de mujer” por mi hermana y por mí y “un cuerpo de hombre” por mi marido y mi cuñado. Ya imagináis cuál era su preocupación.

Mi marido y yo fuimos el último domingo, tres días después de la fecha en la que debía ser nuestra transfer. Y me ha pasado algo curioso, que me reconforta cada vez que lo recuerdo, esta vez me ha parecido recibir una señal.

La lectura del Evangelio era la del ciego que se acerca a Jesús pidiendo ayuda y este le pregunta “Y tú, ¿qué quieres de mí?”. El sacerdote en la homilía lo recordó, la mayoría acudimos al santuario con una petición y Jesús me preguntaba directamente:

- Y tú, ¿qué quieres de mí?
- ¡Ser madre! – mi respuesta fue inmediata.

Me di cuenta de lo que encerraba: no pido que mis hijos se parezcan a mí, no pido tener un embarazo… sólo pido ser madre. Dos días después de haber llamado a la clínica para confirmar que nos decidíamos por la ovodonación, esto me pareció una señal.

Pero aún me quedaba otra. En una parte de la celebración, cantamos una canción a la Virgen que aprendí de niña en el colegio, con un estribillo que hoy cobra nuevo significado para mí:

“Hoy he vuelto Madre a recordar
Cuántas cosas dije ante tu altar,
Y al rezarte puedo comprender
QUE UNA MADRE NO SE CANSA DE ESPERAR”.

Ahí estaba, la señal definitiva: Dios me decía que hay que seguir luchando, que no desespere.

Hoy sabemos que nuestro cerebro puede mentirnos ya que sólo tiene un fin, sobrevivir. Quizá sólo oí lo que quería oír, y la interpretación la hizo mi querido cerebro, empeñado en que sea feliz para vivir más años. Puede ser, pero a pesar de toda mi racionalidad y mi pensamiento científico ¡HOY CREO EN LAS SEÑALES!



viernes, 23 de octubre de 2009

Nueva esperanza

Finalmente no pudo ser, ayer por la mañana nos llamaron de la clínica diciendo que el embrioncito se había parado. Fue un momento muy duro, pero nos mantuvimos más o menos serenos, eso sí, me harté de llorar.

Quiero daros las gracias por el apoyo que me habéis dado, os mando un beso gigante a todas.

Nos pasamos igualmente por la clínica para analizar la situación, y allí las noticias iniciales tampoco fueron buenas: que de 6 óvulos sólo fecundase uno (con una calidad de semen buena) es muy raro, si además ese se paraba… la conclusión es que los óvulos, debido a la endometriosis, son de muy mala calidad, tan mala, que intentarlo otra vez tiene prácticamente nulas posibilidades de éxito, y nos embarcaríamos en un largo proceso; primero para tratar la endometriosis (medicación y cirugía) y después volver a iniciar el tratamiento con el peso de la probabilidad tan baja de lograr un embarazo.

Pero se abrió una ventana: nos proponen la ovodonación con bastantes posibilidades de éxito, ya que, en principio, la endometriosis no afecta a la implantación. Así que, ¡nos hemos decidido! Iniciamos un nuevo camino y estamos llenos de esperanza.

¡Esta vez va a ser posible!

miércoles, 21 de octubre de 2009

Esperando noticias

¡Estoy de los nervios! Ayer el doctor consiguió extraer cuatro óvulos, suficientes para seguir adelante, así que descongelamos los dos que ya teníamos y ¡a fecundarlos!
Con los dos vitrificados hicieron ICSI y con los frescos FIV convencional, hoy estoy atacada esperando la llamada en la que me digan cuántos han fecundado.

Me prescribieron dos días de reposo moderado tras la punción y como ayer tenía molestias decidí no ir hoy a trabajar, por si me encontraba mal y en previsión del ataque de histeria que tendría esperando noticias. Y no me equivoqué, ya apenas tengo molestias pero la histeria… esa no me la quita nadie. Contra pronóstico dormí toda la noche (estaba agotada del estrés) pero desde que me levanté me pegué al teléfono y no lo suelto. Me senté en el sofá para ver un rato la tele, pero aguanté poco; me vine al ordenador para adelantar algo de trabajo, misión imposible; pensé en planchar el montón de ropa que tengo acumulado, y no llegué a enchufar la plancha… lo dicho ¡estoy de los nervios!... y esto es sólo el principio… ¿quién me aguantará en la betaespera?... Voy a tener que apuntarme a yoga o, mejor, apuntaré a mi marido.



domingo, 18 de octubre de 2009

El martes: punción

Ya tenemos fecha para la punción: el martes a las ocho y media de la mañana.
La verdad es que estamos muy animados, hoy el doctor nos dijo que se veían tres folículos con muchas posibilidades, por su tamaño y su posición, y había alguno más, algo más pequeño y peor situados (los endometriomas haciendo de las suyas... ya se sabe), pero que ¡iríamos a por todas! Qué bien me suena eso de "a por todas", me llena de ilusión. Tenía poca confianza en que nos bastase esta estimulación para llegar a la transferencia, pero ahora me parece posible y ¡estoy de los nervios!, me asaltan infinidad de preguntas: ¿habrá óvulos en esos tres folículos?... ¿serán de buena calidad?... ¿bastarán finalmente 5 para proseguir el tratamiento?... ¿hay vida en otros planetas?... ¿engordan las rayas horizontales?... A estas y otras preguntas les daremos solución el próximo día 20, ¡no se lo pierdan!


Hoy lo hemos celebrado comiéndonos un "bacalhau a Fortaleza" en Valença do Minho, un pueblo portugués con una fortaleza magnífica. Os dejo con una foto para que veais lo increíble que es.





lunes, 12 de octubre de 2009

Va progresando

¡A las buenas noches! Ya llevo varios días de estimulación y parece que va dando sus frutos. Ayer tuve control y se veían tres pequeños folículos, esperamos que en el control del miércoles veamos cómo crecen y crecen... y se transforman en folículos de provecho... y llegará un día en el que quieran su independencia y nos presenten a su novia... bueno... puede que esté desvariando (no había leído esto en los efectos secundarios de la medicación); el caso es que esperamos que crezcan, incluso que aparezcan más. Eso sí, en el ovario derecho, porque el izquierdo lo doy por desaparecido en combate; parece que con el quiste (ese sí que está grande) no se ve mucho movimiento; aunque quizá me sorprenda.
Esta noche estoy especialmente contenta, mi marido me ha puesto la inyección intramuscular. ¡Es mi héroe! De hecho, me ha dolido menos que la que me puso una enfermera hace dos días. Estoy también orgullosa de mí: no le grité, no le di una patada (este era un temor importante), no le dije veinte veces cómo tenía que hacerlo (sólo tres o cuatro)... En fin, noche de superación personal para los dos.
Seguiré informando.

martes, 6 de octubre de 2009

De nuevo a la carga

Tengo un poco abandonado el blog, pero vuelvo con noticias: esta mañana he tenido la primera ecografía para empezar el nuevo ciclo de estimulación. Esta noche ya me toca tomarme dos pastillas de Omifin y a partir del viernes, además, me tengo que pinchar tres ampollas de HMG-Lepori.

Cuando ya pensaba que tenía superado el tema de las inyecciones, me he llevado una sorpresa ¡esta vez son intramusculares! Así que ya veo a mi marido, jeringa en mano (¡con una aguja enorme!... que yo la he visto… que es de las que utilicé la otra vez para hacer la mezcla) persiguiéndome por toda la casa. ¿Podrá soportarlo nuestro matrimonio? Supongo que sí, pero es una dura prueba.

El próximo domingo, tenemos el siguiente control, a ver cómo se portan mis ovarios. La verdad es que hoy me ha dado la impresión de que el doctor no los veía con buenos ojos, yo tampoco espero que hagan un gran trabajo, sólo les pido que repitan: conseguir dos óvulos sería una fantástica noticia.

martes, 15 de septiembre de 2009

Tras unos días de descanso

Vuelvo de nuevo al mundo bloguil tras unos días de descanso, unas minivacaciones de tres días visitando León (magnífica catedral y fantástico el Musac, pondré fotos).
Tengo noticias, el miércoles pasado tuve revisión y nos confirmaron que los pasos a seguir serían un mes con anticonceptivos y después vuelta a la carga con una nueva estimulación, probaremos una medicación diferente para ver cómo resulta. Nos comentó el doctor que por la endometriosis ya esperaba una baja respuesta ovárica, pero no suponía que sería tan baja; nos dijo que tenía una endometriosis "muy agresiva"... será porque la he tenido sin vacaciones de verdad, pero después de estos días, seguro que está más dócil. Deberíamos conseguir cinco o seis óvulos antes de fecundarlos, así que en una o dos estimulaciones esperamos tener suficientes. Ojalá todo vaya bien y tengamos noticias "positivas" para Año Nuevo.
También hemos celebrado nuestro segundo aniversario de boda, han sido unos días muy especiales. Estoy muy animada, me da la impresión de que seguimos hacia adelante sin parar.

viernes, 28 de agosto de 2009

De vuelta de la punción

Estoy de vuelta. Esta mañana tuve mi primera punción y aunque el resultado no fue el mejor de los posibles, la verdad es que no está mal y estamos muy contentos.

El doctor consiguió extraer dos óvulos, sólo dos, pero nos confirmaron que estaban maduros (hice pocos, sí, pero los hice muy bien). Nos recomendaron no continuar con la fertilización para la transferencia ahora, porque las probabilidades de éxito con dos óvulos eran más bajas; así que los congelamos y los guardamos para la próxima. Entraba dentro de los esperado por culpa de la endometriosis, así que nos lo tomamos bastante bien. Nos hubiese gustado tener cinco preciosos futuros embriones, pero bueno, nos conformamos.

Con la próxima regla tengo que volver a control y veremos cuando comenzamos otra estimulación ¡a por otros dos!

Parece que tengo una hucha donde ir guardando los óvulos y cuando tenga suficientes ¡la rompemos!

miércoles, 26 de agosto de 2009

¡A por la punción!

En el control de hoy el ginecólogo ha visto cinco folículos de entre 15 y 18 mm., así que el viernes a las ocho y media de la mañana ¡punción! Espero que puedan conseguir esos cinco óvulos preciosos y que no se pierda ninguno por el camino. Ya estoy empezando a ponerme histérica, creo que mañana va a ser un día muuuuuy largo.
Hoy me pondré la última inyección a las nueve de la noche, el Ovitrelle, tengo pánico escénico por mi "última actuación de la temporada"; llevo toda la tarde pensando en "y si se me cae la jeringuilla y se rompe"... como solo tengo una (la cabeza a veces me juega malas pasadas).
Y para celebrar el último "pinchazo" dejo este vídeo. ¡Deseadme suerte!

lunes, 24 de agosto de 2009

Y van seis

Siguen las buenas noticias, en el control de hoy se veían 6 folículos de tamaños variados (entre 7 y 15), para tener un poquito de todo. El doctor nos dijo que "va muy bien", me pareció notarle la cara un poco sorprendida... creo que no soy la única que no confiaba mucho en mis ovarios.
A partir de hoy, a los 225 de Fostipur tengo que sumarle una jeringuilla de Orgalutran, para controlar que esos óvulos preciosísimos que cultivo no empiecen a brotar a lo loco. Esta tarde me tocarán dos pinchazos, con mi "larga experiencia", esto ya no me causa estress. El miércoles otra vez control y la punción... tachán, tachán... probablemente el viernes o el sábado.

sábado, 22 de agosto de 2009

¡Cuatro!

Pues sí, ya se ven cuatro folículos. Sus medidas son (más o menos), dos de 6, uno de 7 y un campeón de 11. Yo iba con la esperanza de que se viesen al menos dos, cuatro sería un éxito, y así fue. Salimos contentísimos de la clínica. Ahora toca seguir con la misma dosis de medicación y el lunes otra vez control.
Por cierto, me reafirmo en que lo más peligroso de los pinchazos es abrir las ampollas. En la barriga casi no se notan los puntitos rojos, pero en los dedos tengo algún cortecillo de las dichosas ampollas ¿para cuando tapones con rosca?

martes, 18 de agosto de 2009

Setembro y las agujas.

Bueno, ya me he plantado en el día 6 de la estimulación.
Lo de los pinchazos lo tengo superado.
Soy arquitecto y a veces, sólo a veces, me da algún ataque de vértigo, imaginaos la escena: la señora directora de obra, en lo alto del andamio, agarrada a la barandilla diciéndole al jefe de obra “¡que no, que no me muevo! ¡no pienso dar un paso! ¡que venga mi mamáaaaaaaa!”. Afortunadamente esto nunca ha sucedido y la forma de conseguirlo es no pensar, me acerco al andamio y automáticamente tiro para arriba, así… sin parar, y luego ya me centro en la obra y en lo que tengo que mirar… normalmente me funciona. Si por el camino me paro… mala cosa, empiezo a pensar “y siiii… me tropiezo, me caigo totalmente estirada en la plataforma, no consigo agarrarme a nada ni que nadie me agarre, ruedo hasta la barandilla, soy de la medida justa para colarme entre los dos soportes verticales, remonto el rodapié y… ¡caigo al vacío!” es poco probable, lo sé, pero tengo una mente enrevesada, y recordemos que las fobias no son algo racional. Me pasó una vez (lo de quedarme paralizada, no lo de caerme, claro) y menos mal que detrás venía mi marido (y compañero) y me tranquilizó.
Pues bien, lo mismo que con las alturas me pasa con las agujas, así que decidí que lo de las inyecciones iba a ser así: sin pensar.

El jueves día 13 (gran número ¿no?) a las nueve menos cuarto estaba hecha un flan, cogí todos los bártulos y mi marido me preguntó:

-¿Dónde lo vas a hacer?
- En el baño.
- A lo mejor estás más cómoda en el dormitorio.
- ¿Eh? Bien, pues en el dormitorio entonces.
- O, quizás, estés más cómoda en la cocina.
- ¡Voy a hacerlo en el dormitorio, no me des más opciones!


Saqué dos ampollas de disolvente, dos frasquitos con el concentrado, la jeringa, la aguja grande, la aguja pequeña, la toallita con alcohol, las instrucciones… ¡qué despliegue! “Bien, vamos allá, ¡sin pensar!”. Primero romper las ampollas, ¡qué duras!, pero bueno, lo conseguimos (yo una y la otra mi marido), coloque la aguja grande en la jeringa, y la llené con el líquido, luego lo fui inyectando en el frasquito, ¡esto es fácil!, y lo repetí con la otra dosis. Después llené la jeringa con el medicamento ya mezclado, una ampolla y media, estaba tan nerviosa que miré unas cuatro veces si la jeringa tenía 1,5 ml. Bien, ahora a cambiar las agujas, no era capaz de sacar la grande, lo hizo mi marido, creo que simplemente con lo nerviosa que estaba no tenía ni fuerzas, coloqué la pequeña, le quitó mi marido el capuchón (yo otra vez sin fuerzas), le saqué el aire (lo de la gota en la punta de la aguja lo cambié por un chorrito, ¡era la primera vez!), me desinfecté la zona elegida de la barriga y respiré hondo.

Bueno, era el momento de la verdad ¿sería capaz de ponérmela? La apoyé en la barriga y casi entró sola ¡la había clavado! ¡Sí, sí, sí, ya había acabado!... pero no, no había acabado, faltaba empujar el émbolo y yo ya de relax después de tener la adrenalina disparada ¡no era capaz! No sé lo que me pasó, pero mi marido me decía:
- Ahora tienes que empujar.
- Pero si ya empujo.
- Pues el émbolo no se mueve.

¡Y no se movía! Aunque mi sensación era como si estuviese haciendo muchísima fuerza. Noté que me empezaba a poner histérica, y eso no es nada bueno, parecía que finalmente no era capaz de hacerlo. Imaginad por un momento la escena, una mujer con fobia a las agujas, con una jeringuilla clavada en la barriga y sujetándola con la mano; yo me vi así y pensé “si la quito ahora ¡tendré que ponérmela otra vez!”, creo que la idea de repetir le dio fuerzas a mi mano y el líquido empezó a entrar.

¡Síiiiiiii, lo había conseguido! Pero aún me quedaba un pequeño susto. Allí estaba yo, tan feliz, introduciendo el medicamento, cuando mi marido (se pasó el rato diciéndome cosas, el pobre) me dijo:
- Vaya, parece que se te está acumulando.
- ¿Qué?
- Que se te está acumulando el líquido en la piel.

Me lo soltó así, tan tranquilo, con cara de “no pasa nada”, pero cuando yo vi la vejiga que se estaba formando pensé que me desmayaba.
- Pero si no pasa nada
- ¿Cómo que no? ¡Se está formando una vejiga!
- Pero eso se reabsorbe.
- ¡Tengo una vejiga!
- Que no pasa naaaaada.

Preferí no seguir pensándolo, acabé con el líquido y retiré la aguja. Por fin había acabado todo. Y la verdad es que en unos diez minutos la vejiga había desaparecido. Lo viví como una aventura, al día siguiente todo fue mucho más fácil y ahora hasta lo hago con soltura, me llaman “la reina de las agujas” (bueno, me lo llamo yo).

Esta es mi aventura con los pinchazos, es la parte de terror-humor de la película, me gusta reírme de mis miedos, pensando en estos “problemas” me olvido de lo que da miedo de verdad. En el control de ayer no se veía ningún folículo, el doctor dice que mis ovarios “están muy malitos por la endometriosis” (mi teoría es que con el verano están de vacaciones), el viernes vuelvo para ver cómo va la cosa. Mientras tanto, me toca confiar en que las inyecciones de esta semana van a tener un efecto portentoso y para el viernes habrá… no sé… por lo menos cuatro folículos preciosísimos. Voy a visualizarlo, a ver si así lo consigo.

martes, 4 de agosto de 2009

¡Buenas noticias!

La visita del 31 fue un éxito. Valieron la pena los sofocos y las noches sin dormir… ¡los quistes se redujeron casi a la mitad! Tenía el temor, la verdad es que muy poco fundado, de que en realidad estuviesen más grandes y que la ginecóloga me dijese con cara de sorpresa: “Al final habrá que operar”, pero no fue así. ¡Todo marcha según lo previsto!

Así que el 13 de julio empezaré con las inyecciones para la estimulación ¡ALLÁ VAMOS!

Tengo aún unos días para mentalizarme. De vez en cuando, abro la cajita que me dieron con las agujas y las jeringuillas y las miro con recelo. Desde luego, lo de pincharme no va a ser un problema cuando ya hemos llegado hasta aquí, pero me pone un poco nerviosilla. Imagino que al segundo día se me pasará y con aire de superioridad le diré a mis amigos: “Yo, me pongo las inyecciones sin mirar”.


Si es que de algo hay que presumir, además no será tan grande como la de la foto.


martes, 28 de julio de 2009

Un paso más

El día 19 de julio empecé con mi ciclo de anticonceptivos antes de la estimulación de la FIV, un pasito más. También encargué la medicación en la farmacia, la verdad es que me hizo mucha ilusión, aunque al saber el precio total dudé por un momento si debería comprar acciones de alguna farmacéutica.

El próximo viernes, el día 31, tenemos la próxima cita en la clínica. Ya estoy bastante nerviosa, ¿cómo les habrá ido a mis quistes? ¿habrán resultado provechosos los tres meses de sofocos?

Tengo sentimientos encontrados: por una parte, tengo la sensación de que llegamos al final, a lo que estábamos esperando, ¡el tratamiento!; pero por otra, soy consciente de que esto es realmente el principio. Es un momento de balance, de lo vivido hasta ahora y de lo que pueda venir, le doy demasiadas vueltas a la cabeza analizando cada situación posible. ¡Me volveré loca!
Lo cierto es que “empezaremos” con mucha ilusión, así que ¡a por todas!

viernes, 17 de julio de 2009

Salir del armario de la infertilidad

No me parecía tan difícil cuando pensaba en ello. Desde que supe que tenía problemas de fertilidad y que nos íbamos directos a FIV, decidí que no sería algo oculto porque no es algo de lo que avergonzarse, sólo es “otra forma”, posibilidades que nos da la técnica ¡bienvenidas sean!

La primera a la que se lo dijimos fue a mi cuñada, después padres y hermanos. Fue fácil. Nosotros estábamos muy positivos y el optimismo es contagioso. Más tarde a un par de amigas muy cercanas… ¿Y después?

Después, pensaba, con los amigos y el resto de la familia, lo contaré cuándo surja el tema (tampoco es que quiera ir pregonándolo); la típica pregunta “¿y los niños?”. En mi cabeza me imaginaba contestando “pues tendremos que tener paciencia porque tengo endometriosis y así es bastante complicado quedarse embarazada a la manera tradicional, vamos a intentarlo con una FIV”. Fácil… rápido… indoloro.

Estaba deseando que surgiese la pregunta, pero por arte de magia, parecía que se había esfumado del pensamiento de todos. “Bueno, tampoco voy yo a sacar el tema”.

Hasta que llegó el día:
- Y vosotros ¿para cuándo los niños?
- Bue… bueno… pueeeees… con paciencia.

Y nada más, hasta ahí llegué. Después llegaron otras oportunidades de contarlo a amigos y familiares, todas con el mismo resultado. ¿Por qué me resulta tan difícil?... Creo que es el miedo a que esas personas que quiero se queden preocupadas, o quizá a no ser capaz de aguantar el tipo todas las veces y acabar llorando en algún hombro, o el miedo a tener que dar explicaciones más adelante.

Esta semana me he propuesto romper este silencio. Sí, lo tengo más complicado para tener hijos ¿y qué? también soy lo suficientemente fuerte como para sobrellevarlo.

Se lo he contado a varios amigos y me he encontrado con mucha comprensión, con ánimos y me he quitado un peso de encima. Poder hablar con libertad de nuestros planes me relaja. También ha habido algún “Relaaaájate, que mucho lo hace la cabeza”. Me lo he tomado con una sonrisa, sabiendo que lo dicen con la mejor de las intenciones, e intentando explicar que eso no es cierto. Claro que si lo tengo que oír muchas más veces… no respondo.

Me gusta compartir las esperanzas.

domingo, 12 de julio de 2009

Mi cuerpo no es mi enemigo

Me cuesta entender esto y a veces me convenzo de todo lo contrario. Suelo confiar en mi cabeza pero mi cuerpo… buff… no es muy de fiar. Es un poco patoso, se resfría con facilidad y ¡le encanta la comida! A esto hay que añadirle las noticias recientes de mi endometriosis, que no es que el pobre no emitiese señales para llamar mi atención, pero debió de darse cuenta de que yo no las entendía.

Me convencí de que debía hacer dieta y bajar algunos kilos de más, pero esta vez no tenía fuerzas. Total… parece que mi cuerpo se empeña en recuperarlos en cuanto tiene oportunidad y la verdad es que estaba un poco molesta con él, porque todo esto de la infertilidad es culpa suya… claro.

Mi parte racional se quedó además muy justificada cuando escuché hace un par de semanas en el programa “Redes” de Punset que la fuerza de voluntad requería de un gran gasto de energía y de que no era ilimitada, por ejemplo, cuando alguien deja de fumar es fácil que engorde, porque concentra toda su fuerza de voluntad en no fumar y descuida lo que come ¡Por supuesto! ¡Eso es lo que me pasa a mí! Pongo mucha voluntad en ser feliz a pesar de la infertilidad y concentrarse en no comer cosas que engordan requiere una fuerza de voluntad extra. ¡Todo encaja!

Este fin de semana nos hemos ido a un balneario (regalo de cumpleaños de mi hermana y mi cuñado) y allí, tan relajada, decidí darle una oportunidad a mi cuerpo. Parece que las burbujas hacen pensar. Voy a sacar ese “extra” de voluntad. Hoy tomaré mi último café hasta la FIV (y después espero tener que seguir nueve meses más) y mi último dulce ya cayó como postre al mediodía. Además voy a dedicarle al menos media hora al día para hacer algo de ejercicio. Él tiene que esmerarse, reducir esos kilos que ganó con el Decapeptyl y los que ya tenía de reserva, y esforzarse en producir muy buenos óvulos ¡ese es el trato!
A ver si lo cumplimos.