miércoles, 24 de febrero de 2010

El precio de la felicidad

Debe ser que estoy estresada, porque últimamente me crispan mucho algunos comentarios poco afortunados. Vienen además de personas que conocen mi infertilidad y me consta que se preocupan por mí… pero ahí están y me sacan de quicio.

Ya sé que es difícil no hacer daño a una mujer estéril, que estamos muy sensibles, y que yo me paso una media de… no sé… pongamos unas diez horas diarias pensando en ello, y el resto de la humanidad lo recordará, como mucho, cuando me ven. Por eso normalmente no me enfado, respiro hondo y me repito que me quieren y que no se dan cuenta. Pero estos días tengo menos paciencia.
Por poner un ejemplo: grupo de varios amigos entre los que hay futuros papás, llega una chica que dice encontrarse mal y un amigo, muy guasón, le dice, “¿no estarás embarazada? ¡Cuidado que es una plaga!”, y como estoy a su lado, sonríe buscando mi aprobación a la broma. Puntualizo que él sabe que estamos en tratamiento y que hace un mes he sufrido un aborto. ¿Y qué hago yo? ¿Le pregunto que dónde hay que ir para contagiarse? … pues como no se ha dado cuenta, trago saliva y sonrío tímidamente. Pero duele.

Y me pregunto por qué es tan fácil olvidarse de los problemas de los demás y pensando, pensando, llego a la conclusión de que quizá tenga algo que ver que yo sea feliz y que esto de la infertilidad “lo lleve bien”. Me ha pasado, en más de una ocasión, que me han comentado que “Menganita” también tiene problemas para tener hijos pero que ella lo lleva fatal, no como yo, dándome la sensación de que en la comparación la otra quedaba como una exagerada y entonces me siento como la peor de las traidoras. Quizá no le hago un favor a nadie, ni siquiera a mí misma, diciendo que no se preocupen, que lo llevo más o menos bien. Porque luego viene la otra parte, “Fulanito” me dijo que “Menganita” estaba fatal, pero no debe ser para tanto, porque yo la veo bien. Y ese es el centro de la cuestión, si pareces estar bien, es que no existe el problema.

Cuando eres feliz, la mayoría de la gente interpreta que no tienes problemas, o que estos son tan pequeños que casi ni te afectan, y para rematarla, debes creer que el mundo es de color rosa y no te enteras de que hay otros que sí lo pasan mal, y que la vida es dura. Se preocupan por ti porque debes ser “blandita” y nunca soportarías la embestida de un problema de verdad. Y ay de ti que te etiqueten como afortunada, porque si un día osas comentar una preocupación, ten por seguro que todos te harán ver que ellos sí tienen “preocupaciones de verdad”, no como la tuya. He de decir, que a fuerza de percibirlo, yo acabé por creer todo esto.

Tenía todo lo que podía desear, la vida me sonreía y nunca había tenido ningún problema de verdad; ¿quién no sería feliz en estas circunstancias? Pero en mi vida se cruzó la infertilidad y eso sí que era grave… Descubrí que seguía siendo feliz. Y entonces me pregunté si… quizá… antes también había superado otras situaciones difíciles, y me di cuenta de que sí, que también había tenido problemas, pero que me concentraba más en las cosas maravillosas que tenía. Creo que lo importante es no dar nada por supuesto y ser capaz de valorar lo realmente importante como lo que es: algo extraordinario. Tengo un compañero de camino que me ama y al que amo incondicionalmente, unos padres que lo darían todo por mí, una hermana que me defiende de forma irracional (como yo hago con ella), una ahijada preciosa, una familia que me quiere y unos amigos con los que compartir los buenos momentos… sólo me faltan nuestros hijos… todo lo demás, comparado con esto, es prácticamente insignificante.

Seguramente el precio que tengo que pagar por ser feliz es que a mi alrededor muchas personas crean que esto lo pienso porque nunca me ha faltado la salud o nunca he tenido problemas económicos, que lo de la infertilidad es un inconveniente pero que tampoco hay que exagerar… es un precio bajo.

Ahí va mi peaje porque no voy a renunciar a la felicidad.

domingo, 31 de enero de 2010

Toda una vida

El viernes pasado fuimos a un concierto de María Dolores Pradera (regalo de Reyes de mis suegros) y fue genial. Me gustan muchos tipos de esta diva de la música y me encanta. Me gusta su voz tan cálida, su forma de cantar que emociona, su elegancia en el escenario, los músicos que la acompañan ... en fin, hora y media de placer.
Os dejo la canción más emotiva.

domingo, 24 de enero de 2010

La sabanita


En el último año he desarrollado una facilidad pasmosa para desenvolverme en la consulta de ginecología, nunca he sido demasiado recatada pero la verdad es que me sorprendo cuando me veo entrando en la sala de ecografías casi quitándome los pantalones. Allí hay algo que siempre me saca una sonrisilla maliciosa: la “sabanita”. ¿Para qué sirve? ¿Cuál es su tamaño ideal? ¿Cómo se coloca?

Lo habréis oído muchas veces: “Pasas, te desnudas de cintura para abajo y allí tienes una sabanita”. En mi clínica, la dichosa sabanita es “talla S” (lo del diminutivo está bien aplicado en este caso) y yo necesitaría una “XL”. Cuando salgo del rinconcito donde me desnudo tengo que elegir por dónde me tapo “¿por delante o por detrás?”. Y al salir no hay mucho problema, normalmente estoy sola y me tapo por delante, yendo hacia la silla de lo más pudorosa, pero al volver… ya hay gente… y yo me tapo sólo por detrás… debe ser una estampa de lo más cómica, la verdad.

Y una vez en la silla, de forma recatada me tapo desde el ombligo hasta debajo de las rodillas. Hasta que llega el doctor, claro, entonces me la subo para dejarle trabajar. ¿Para qué sirve entonces?... ¿Para que no me vea YO?... Si yo ya me conozco y hay confianza.

Pero en esto de la “sabanita” hay también diferentes tamaños. Recientemente tuve que acudir al hospital a urgencias, y me dijeron las típicas palabras: “Pasas, te desnudas de cintura para abajo y allí tienes una sabanita”. ¿Sabanita? Aquello era una señora sábana para una cama de dos por dos. En medio de la desesperación, tuve que sonreír ¿Cómo salía del baño donde me cambiaba? ¿Enrollada en la sábana como Cleopatra en una alfombra, o a modo de coqueta toga romana? Además me habían dicho que no me quitase los zapatos… ¿y qué hago con las medias? Salir medio desnuda y con medias me parecía ridículo; quitármelas y ponerme los zapatos, demasiado tiempo para lo nerviosa que estaba; opté por bajarlas. Y así salí, con zapatos, las medias a la altura de los tobillos y una sábana enrollada en la cintura, recogiéndola con cuidado como si llevase un vestido de fiesta. Si no fuese por lo dramático de la situación, hubiese pedido que me hicieran una foto y así recordarlo para Carnaval.

El viernes pasado volví a colocarme la “sabanita”, me dijeron que todo estaba perfecto pero que, si no estábamos muy ansiosos, sería mejor dejar pasar dos ciclos. En el momento lo vi clarísimo, lo que sea mejor, claro. Ahora, después de echar cálculos, creo que la próxima consulta la tendremos sobre el 25 de marzo, y ya he avisado a mi marido de que seguramente estaré histérica e inaguantable durantes estos dos meses ¡Sí que estoy ansiosa! En principio, a partir de ahí volveremos a repetir el tratamiento.

Gracias por todos los mensajes de apoyo que me habéis mandado, tanto en el blog como en los foros, cada uno me ha emocionado. Nuestra familia y nuestros amigos también se han volcado con nosotros. Todo esto nos hace más fuertes. Besos.

domingo, 10 de enero de 2010

No pudo ser

No pudo ser. Lo perdimos.

El lunes pasado sentí que todo había acabado. Tras un fin de semana de reposo por un sangrado más fuerte que de costumbre, el lunes por la mañana en la clínica vimos el saquito y aunque el endometrio de alrededor parecía que quería desprenderse, me aumentaron la medicación y salimos de allí muy esperanzados. Por la tarde todo cambió, no tenía duda sobre lo que estaba pasando, tenía que ser un aborto. Por diversas circunstancias mi doctor no me pudo ver hasta el viernes y entonces nos confirmaron lo que ya sabíamos.

Fueron días complicados: una tarde de lunes de desesperación, sintiendo la impotencia de ver cómo se iba sin poder hacer nada; un martes de resignación, haciéndonos a la idea de que lo habíamos perdido; un miércoles y un jueves manteniendo el reposo, siguiendo con la medicación, cuando estaba convencida de que ya no tenía sentido. Cuando el viernes llegamos a la clínica no pude evitar llorar, no tanto por tristeza (porque ya había llorado mucho) como por desahogo. Era una sensación extraña, sabía que me iban a dar malas noticias pero eso supondría una liberación. Esos días me resultaba inevitable pensar en algún momento “y si no fue un aborto”, me duraba muy pocos segundos en la cabeza, pero me hacía mucho daño.

El doctor nos dijo que era un hecho aislado y que nada hacía suponer que debía repetirse, así que ahora tenemos en la cabeza el próximo intento, que seguro será el definitivo.

Nuestro peque ya no está con nosotros, nos hizo inmensamente felices durante el poco tiempo que compartimos, nos regaló la mejor Navidad de nuestra vida y fue muy muy querido. Esto es mi mayor consuelo.

Gracias a todas por acompañarme.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

POSITIVO

Es oficial ¡ESTOY EMBARAZADAAAAAAAA! Después de dos años deseándolo y de toda la betaespera totalmente convencida de que iba a ser positivo, la verdad es que aún no me lo creo.

Hoy nos hemos hartado de llorar mi marido y yo, y mañana la familia, porque daremos el notición después de la cena de Nochebuena, junto con mi hermana y su marido que también anunciarán embarazo. Estoy muy contenta. La beta me ha dado 76,el sábado tengo que repetir la beta para comprobar que todo evoluciona bien, y en unos 10-12 días ecografía.

¡Estoy en una nube! Gracias por acompañarme en este camino y FELIZ NAVIDAD.




Bendice alma mía al Señor porque ha hecho en mí maravillas.



viernes, 11 de diciembre de 2009

Betaespera

Es oficial, ¡soy betaesperante!
La transferencia fue una experiencia maravillosa, muy emocionante. Tengo a dos peques conmigo y espero que se agarren bien para quedarse con su mamá. Cuando la embrióloga nos enseñó su "primera foto" y nos dijo que estaban bien y que tenían todas las células que debían tener ese día... suspiré y pensé: "Que sí, que esta vez va en serio y esos niños se vienen con sus papás".
Ahora toca esperar, ¡Vaya Navidades vamos a celebrar!
Gracias por todos los ánimos recibidos. Un beso enorme para todas.

sábado, 5 de diciembre de 2009

GRACIAS

Una palabra me ronda la cabeza desde ayer a las nueve de la noche: “GRACIAS”. Y escrito así, con mayúsculas. Gracias porque hay una mujer que se ha convertido en mi hada madrina, que va a darnos el mejor regalo que pueda desear, va a colaborar en hacer que sea posible nuestro mayor sueño.

Ayer me llamaron por teléfono del IVI y me dijeron que el lunes será la punción de mi donante. Sólo puedo pensar en ella, se me llenan los ojos de lágrimas de la emoción, le diría tantas cosas… que es lo que más deseamos, que sin ella no sería posible, que es una mujer excepcional…

Para ella y para todas las donantes que nos regalan vida: estas flores virtuales.



Esta vez tengo la sensación de que todo va a salir bien.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Una señal... o dos

Durante el mes de octubre se celebra cerca de mi casa la fiesta de la Virgen de Pastoriza, a la que mi madre le tiene mucha devoción. Recuerdo ir a la romería todos los años desde muy niña. Mi madre compra velas y cuerpecillos de cera para ofrecerlos con sus peticiones. Como en todas las romerías, se mezcla el sentimiento religioso y la tradición popular. Este año ha llevado “un cuerpo de mujer” por mi hermana y por mí y “un cuerpo de hombre” por mi marido y mi cuñado. Ya imagináis cuál era su preocupación.

Mi marido y yo fuimos el último domingo, tres días después de la fecha en la que debía ser nuestra transfer. Y me ha pasado algo curioso, que me reconforta cada vez que lo recuerdo, esta vez me ha parecido recibir una señal.

La lectura del Evangelio era la del ciego que se acerca a Jesús pidiendo ayuda y este le pregunta “Y tú, ¿qué quieres de mí?”. El sacerdote en la homilía lo recordó, la mayoría acudimos al santuario con una petición y Jesús me preguntaba directamente:

- Y tú, ¿qué quieres de mí?
- ¡Ser madre! – mi respuesta fue inmediata.

Me di cuenta de lo que encerraba: no pido que mis hijos se parezcan a mí, no pido tener un embarazo… sólo pido ser madre. Dos días después de haber llamado a la clínica para confirmar que nos decidíamos por la ovodonación, esto me pareció una señal.

Pero aún me quedaba otra. En una parte de la celebración, cantamos una canción a la Virgen que aprendí de niña en el colegio, con un estribillo que hoy cobra nuevo significado para mí:

“Hoy he vuelto Madre a recordar
Cuántas cosas dije ante tu altar,
Y al rezarte puedo comprender
QUE UNA MADRE NO SE CANSA DE ESPERAR”.

Ahí estaba, la señal definitiva: Dios me decía que hay que seguir luchando, que no desespere.

Hoy sabemos que nuestro cerebro puede mentirnos ya que sólo tiene un fin, sobrevivir. Quizá sólo oí lo que quería oír, y la interpretación la hizo mi querido cerebro, empeñado en que sea feliz para vivir más años. Puede ser, pero a pesar de toda mi racionalidad y mi pensamiento científico ¡HOY CREO EN LAS SEÑALES!



viernes, 23 de octubre de 2009

Nueva esperanza

Finalmente no pudo ser, ayer por la mañana nos llamaron de la clínica diciendo que el embrioncito se había parado. Fue un momento muy duro, pero nos mantuvimos más o menos serenos, eso sí, me harté de llorar.

Quiero daros las gracias por el apoyo que me habéis dado, os mando un beso gigante a todas.

Nos pasamos igualmente por la clínica para analizar la situación, y allí las noticias iniciales tampoco fueron buenas: que de 6 óvulos sólo fecundase uno (con una calidad de semen buena) es muy raro, si además ese se paraba… la conclusión es que los óvulos, debido a la endometriosis, son de muy mala calidad, tan mala, que intentarlo otra vez tiene prácticamente nulas posibilidades de éxito, y nos embarcaríamos en un largo proceso; primero para tratar la endometriosis (medicación y cirugía) y después volver a iniciar el tratamiento con el peso de la probabilidad tan baja de lograr un embarazo.

Pero se abrió una ventana: nos proponen la ovodonación con bastantes posibilidades de éxito, ya que, en principio, la endometriosis no afecta a la implantación. Así que, ¡nos hemos decidido! Iniciamos un nuevo camino y estamos llenos de esperanza.

¡Esta vez va a ser posible!

miércoles, 21 de octubre de 2009

Esperando noticias

¡Estoy de los nervios! Ayer el doctor consiguió extraer cuatro óvulos, suficientes para seguir adelante, así que descongelamos los dos que ya teníamos y ¡a fecundarlos!
Con los dos vitrificados hicieron ICSI y con los frescos FIV convencional, hoy estoy atacada esperando la llamada en la que me digan cuántos han fecundado.

Me prescribieron dos días de reposo moderado tras la punción y como ayer tenía molestias decidí no ir hoy a trabajar, por si me encontraba mal y en previsión del ataque de histeria que tendría esperando noticias. Y no me equivoqué, ya apenas tengo molestias pero la histeria… esa no me la quita nadie. Contra pronóstico dormí toda la noche (estaba agotada del estrés) pero desde que me levanté me pegué al teléfono y no lo suelto. Me senté en el sofá para ver un rato la tele, pero aguanté poco; me vine al ordenador para adelantar algo de trabajo, misión imposible; pensé en planchar el montón de ropa que tengo acumulado, y no llegué a enchufar la plancha… lo dicho ¡estoy de los nervios!... y esto es sólo el principio… ¿quién me aguantará en la betaespera?... Voy a tener que apuntarme a yoga o, mejor, apuntaré a mi marido.



domingo, 18 de octubre de 2009

El martes: punción

Ya tenemos fecha para la punción: el martes a las ocho y media de la mañana.
La verdad es que estamos muy animados, hoy el doctor nos dijo que se veían tres folículos con muchas posibilidades, por su tamaño y su posición, y había alguno más, algo más pequeño y peor situados (los endometriomas haciendo de las suyas... ya se sabe), pero que ¡iríamos a por todas! Qué bien me suena eso de "a por todas", me llena de ilusión. Tenía poca confianza en que nos bastase esta estimulación para llegar a la transferencia, pero ahora me parece posible y ¡estoy de los nervios!, me asaltan infinidad de preguntas: ¿habrá óvulos en esos tres folículos?... ¿serán de buena calidad?... ¿bastarán finalmente 5 para proseguir el tratamiento?... ¿hay vida en otros planetas?... ¿engordan las rayas horizontales?... A estas y otras preguntas les daremos solución el próximo día 20, ¡no se lo pierdan!


Hoy lo hemos celebrado comiéndonos un "bacalhau a Fortaleza" en Valença do Minho, un pueblo portugués con una fortaleza magnífica. Os dejo con una foto para que veais lo increíble que es.





lunes, 12 de octubre de 2009

Va progresando

¡A las buenas noches! Ya llevo varios días de estimulación y parece que va dando sus frutos. Ayer tuve control y se veían tres pequeños folículos, esperamos que en el control del miércoles veamos cómo crecen y crecen... y se transforman en folículos de provecho... y llegará un día en el que quieran su independencia y nos presenten a su novia... bueno... puede que esté desvariando (no había leído esto en los efectos secundarios de la medicación); el caso es que esperamos que crezcan, incluso que aparezcan más. Eso sí, en el ovario derecho, porque el izquierdo lo doy por desaparecido en combate; parece que con el quiste (ese sí que está grande) no se ve mucho movimiento; aunque quizá me sorprenda.
Esta noche estoy especialmente contenta, mi marido me ha puesto la inyección intramuscular. ¡Es mi héroe! De hecho, me ha dolido menos que la que me puso una enfermera hace dos días. Estoy también orgullosa de mí: no le grité, no le di una patada (este era un temor importante), no le dije veinte veces cómo tenía que hacerlo (sólo tres o cuatro)... En fin, noche de superación personal para los dos.
Seguiré informando.

martes, 6 de octubre de 2009

De nuevo a la carga

Tengo un poco abandonado el blog, pero vuelvo con noticias: esta mañana he tenido la primera ecografía para empezar el nuevo ciclo de estimulación. Esta noche ya me toca tomarme dos pastillas de Omifin y a partir del viernes, además, me tengo que pinchar tres ampollas de HMG-Lepori.

Cuando ya pensaba que tenía superado el tema de las inyecciones, me he llevado una sorpresa ¡esta vez son intramusculares! Así que ya veo a mi marido, jeringa en mano (¡con una aguja enorme!... que yo la he visto… que es de las que utilicé la otra vez para hacer la mezcla) persiguiéndome por toda la casa. ¿Podrá soportarlo nuestro matrimonio? Supongo que sí, pero es una dura prueba.

El próximo domingo, tenemos el siguiente control, a ver cómo se portan mis ovarios. La verdad es que hoy me ha dado la impresión de que el doctor no los veía con buenos ojos, yo tampoco espero que hagan un gran trabajo, sólo les pido que repitan: conseguir dos óvulos sería una fantástica noticia.

martes, 15 de septiembre de 2009

Tras unos días de descanso

Vuelvo de nuevo al mundo bloguil tras unos días de descanso, unas minivacaciones de tres días visitando León (magnífica catedral y fantástico el Musac, pondré fotos).
Tengo noticias, el miércoles pasado tuve revisión y nos confirmaron que los pasos a seguir serían un mes con anticonceptivos y después vuelta a la carga con una nueva estimulación, probaremos una medicación diferente para ver cómo resulta. Nos comentó el doctor que por la endometriosis ya esperaba una baja respuesta ovárica, pero no suponía que sería tan baja; nos dijo que tenía una endometriosis "muy agresiva"... será porque la he tenido sin vacaciones de verdad, pero después de estos días, seguro que está más dócil. Deberíamos conseguir cinco o seis óvulos antes de fecundarlos, así que en una o dos estimulaciones esperamos tener suficientes. Ojalá todo vaya bien y tengamos noticias "positivas" para Año Nuevo.
También hemos celebrado nuestro segundo aniversario de boda, han sido unos días muy especiales. Estoy muy animada, me da la impresión de que seguimos hacia adelante sin parar.

viernes, 28 de agosto de 2009

De vuelta de la punción

Estoy de vuelta. Esta mañana tuve mi primera punción y aunque el resultado no fue el mejor de los posibles, la verdad es que no está mal y estamos muy contentos.

El doctor consiguió extraer dos óvulos, sólo dos, pero nos confirmaron que estaban maduros (hice pocos, sí, pero los hice muy bien). Nos recomendaron no continuar con la fertilización para la transferencia ahora, porque las probabilidades de éxito con dos óvulos eran más bajas; así que los congelamos y los guardamos para la próxima. Entraba dentro de los esperado por culpa de la endometriosis, así que nos lo tomamos bastante bien. Nos hubiese gustado tener cinco preciosos futuros embriones, pero bueno, nos conformamos.

Con la próxima regla tengo que volver a control y veremos cuando comenzamos otra estimulación ¡a por otros dos!

Parece que tengo una hucha donde ir guardando los óvulos y cuando tenga suficientes ¡la rompemos!

miércoles, 26 de agosto de 2009

¡A por la punción!

En el control de hoy el ginecólogo ha visto cinco folículos de entre 15 y 18 mm., así que el viernes a las ocho y media de la mañana ¡punción! Espero que puedan conseguir esos cinco óvulos preciosos y que no se pierda ninguno por el camino. Ya estoy empezando a ponerme histérica, creo que mañana va a ser un día muuuuuy largo.
Hoy me pondré la última inyección a las nueve de la noche, el Ovitrelle, tengo pánico escénico por mi "última actuación de la temporada"; llevo toda la tarde pensando en "y si se me cae la jeringuilla y se rompe"... como solo tengo una (la cabeza a veces me juega malas pasadas).
Y para celebrar el último "pinchazo" dejo este vídeo. ¡Deseadme suerte!

lunes, 24 de agosto de 2009

Y van seis

Siguen las buenas noticias, en el control de hoy se veían 6 folículos de tamaños variados (entre 7 y 15), para tener un poquito de todo. El doctor nos dijo que "va muy bien", me pareció notarle la cara un poco sorprendida... creo que no soy la única que no confiaba mucho en mis ovarios.
A partir de hoy, a los 225 de Fostipur tengo que sumarle una jeringuilla de Orgalutran, para controlar que esos óvulos preciosísimos que cultivo no empiecen a brotar a lo loco. Esta tarde me tocarán dos pinchazos, con mi "larga experiencia", esto ya no me causa estress. El miércoles otra vez control y la punción... tachán, tachán... probablemente el viernes o el sábado.

sábado, 22 de agosto de 2009

¡Cuatro!

Pues sí, ya se ven cuatro folículos. Sus medidas son (más o menos), dos de 6, uno de 7 y un campeón de 11. Yo iba con la esperanza de que se viesen al menos dos, cuatro sería un éxito, y así fue. Salimos contentísimos de la clínica. Ahora toca seguir con la misma dosis de medicación y el lunes otra vez control.
Por cierto, me reafirmo en que lo más peligroso de los pinchazos es abrir las ampollas. En la barriga casi no se notan los puntitos rojos, pero en los dedos tengo algún cortecillo de las dichosas ampollas ¿para cuando tapones con rosca?

martes, 18 de agosto de 2009

Setembro y las agujas.

Bueno, ya me he plantado en el día 6 de la estimulación.
Lo de los pinchazos lo tengo superado.
Soy arquitecto y a veces, sólo a veces, me da algún ataque de vértigo, imaginaos la escena: la señora directora de obra, en lo alto del andamio, agarrada a la barandilla diciéndole al jefe de obra “¡que no, que no me muevo! ¡no pienso dar un paso! ¡que venga mi mamáaaaaaaa!”. Afortunadamente esto nunca ha sucedido y la forma de conseguirlo es no pensar, me acerco al andamio y automáticamente tiro para arriba, así… sin parar, y luego ya me centro en la obra y en lo que tengo que mirar… normalmente me funciona. Si por el camino me paro… mala cosa, empiezo a pensar “y siiii… me tropiezo, me caigo totalmente estirada en la plataforma, no consigo agarrarme a nada ni que nadie me agarre, ruedo hasta la barandilla, soy de la medida justa para colarme entre los dos soportes verticales, remonto el rodapié y… ¡caigo al vacío!” es poco probable, lo sé, pero tengo una mente enrevesada, y recordemos que las fobias no son algo racional. Me pasó una vez (lo de quedarme paralizada, no lo de caerme, claro) y menos mal que detrás venía mi marido (y compañero) y me tranquilizó.
Pues bien, lo mismo que con las alturas me pasa con las agujas, así que decidí que lo de las inyecciones iba a ser así: sin pensar.

El jueves día 13 (gran número ¿no?) a las nueve menos cuarto estaba hecha un flan, cogí todos los bártulos y mi marido me preguntó:

-¿Dónde lo vas a hacer?
- En el baño.
- A lo mejor estás más cómoda en el dormitorio.
- ¿Eh? Bien, pues en el dormitorio entonces.
- O, quizás, estés más cómoda en la cocina.
- ¡Voy a hacerlo en el dormitorio, no me des más opciones!


Saqué dos ampollas de disolvente, dos frasquitos con el concentrado, la jeringa, la aguja grande, la aguja pequeña, la toallita con alcohol, las instrucciones… ¡qué despliegue! “Bien, vamos allá, ¡sin pensar!”. Primero romper las ampollas, ¡qué duras!, pero bueno, lo conseguimos (yo una y la otra mi marido), coloque la aguja grande en la jeringa, y la llené con el líquido, luego lo fui inyectando en el frasquito, ¡esto es fácil!, y lo repetí con la otra dosis. Después llené la jeringa con el medicamento ya mezclado, una ampolla y media, estaba tan nerviosa que miré unas cuatro veces si la jeringa tenía 1,5 ml. Bien, ahora a cambiar las agujas, no era capaz de sacar la grande, lo hizo mi marido, creo que simplemente con lo nerviosa que estaba no tenía ni fuerzas, coloqué la pequeña, le quitó mi marido el capuchón (yo otra vez sin fuerzas), le saqué el aire (lo de la gota en la punta de la aguja lo cambié por un chorrito, ¡era la primera vez!), me desinfecté la zona elegida de la barriga y respiré hondo.

Bueno, era el momento de la verdad ¿sería capaz de ponérmela? La apoyé en la barriga y casi entró sola ¡la había clavado! ¡Sí, sí, sí, ya había acabado!... pero no, no había acabado, faltaba empujar el émbolo y yo ya de relax después de tener la adrenalina disparada ¡no era capaz! No sé lo que me pasó, pero mi marido me decía:
- Ahora tienes que empujar.
- Pero si ya empujo.
- Pues el émbolo no se mueve.

¡Y no se movía! Aunque mi sensación era como si estuviese haciendo muchísima fuerza. Noté que me empezaba a poner histérica, y eso no es nada bueno, parecía que finalmente no era capaz de hacerlo. Imaginad por un momento la escena, una mujer con fobia a las agujas, con una jeringuilla clavada en la barriga y sujetándola con la mano; yo me vi así y pensé “si la quito ahora ¡tendré que ponérmela otra vez!”, creo que la idea de repetir le dio fuerzas a mi mano y el líquido empezó a entrar.

¡Síiiiiiii, lo había conseguido! Pero aún me quedaba un pequeño susto. Allí estaba yo, tan feliz, introduciendo el medicamento, cuando mi marido (se pasó el rato diciéndome cosas, el pobre) me dijo:
- Vaya, parece que se te está acumulando.
- ¿Qué?
- Que se te está acumulando el líquido en la piel.

Me lo soltó así, tan tranquilo, con cara de “no pasa nada”, pero cuando yo vi la vejiga que se estaba formando pensé que me desmayaba.
- Pero si no pasa nada
- ¿Cómo que no? ¡Se está formando una vejiga!
- Pero eso se reabsorbe.
- ¡Tengo una vejiga!
- Que no pasa naaaaada.

Preferí no seguir pensándolo, acabé con el líquido y retiré la aguja. Por fin había acabado todo. Y la verdad es que en unos diez minutos la vejiga había desaparecido. Lo viví como una aventura, al día siguiente todo fue mucho más fácil y ahora hasta lo hago con soltura, me llaman “la reina de las agujas” (bueno, me lo llamo yo).

Esta es mi aventura con los pinchazos, es la parte de terror-humor de la película, me gusta reírme de mis miedos, pensando en estos “problemas” me olvido de lo que da miedo de verdad. En el control de ayer no se veía ningún folículo, el doctor dice que mis ovarios “están muy malitos por la endometriosis” (mi teoría es que con el verano están de vacaciones), el viernes vuelvo para ver cómo va la cosa. Mientras tanto, me toca confiar en que las inyecciones de esta semana van a tener un efecto portentoso y para el viernes habrá… no sé… por lo menos cuatro folículos preciosísimos. Voy a visualizarlo, a ver si así lo consigo.

martes, 4 de agosto de 2009

¡Buenas noticias!

La visita del 31 fue un éxito. Valieron la pena los sofocos y las noches sin dormir… ¡los quistes se redujeron casi a la mitad! Tenía el temor, la verdad es que muy poco fundado, de que en realidad estuviesen más grandes y que la ginecóloga me dijese con cara de sorpresa: “Al final habrá que operar”, pero no fue así. ¡Todo marcha según lo previsto!

Así que el 13 de julio empezaré con las inyecciones para la estimulación ¡ALLÁ VAMOS!

Tengo aún unos días para mentalizarme. De vez en cuando, abro la cajita que me dieron con las agujas y las jeringuillas y las miro con recelo. Desde luego, lo de pincharme no va a ser un problema cuando ya hemos llegado hasta aquí, pero me pone un poco nerviosilla. Imagino que al segundo día se me pasará y con aire de superioridad le diré a mis amigos: “Yo, me pongo las inyecciones sin mirar”.


Si es que de algo hay que presumir, además no será tan grande como la de la foto.